Quilmes Ignacio Chido, honestidad de la clase política

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Quiero dejar claro que es una opinión con ayuda de diferentes fuentes sin ningún ánimo de crear polémica.

Mucho se habla de honestidad de la clase política, pero en los últimos años hemos vistos muchísimos casos de corrupción que podríamos aplicarlo en mayor o menor medida a todos los partidos. ¿Falta honestidad cuando se tiene un cargo político? ¿Hay vocación de servirse y no de servir? ¿Cambia el político cuando tiene un cargo público de cuando comenzó su carrera política?  Seguro que si hacemos una encuesta a la ciudadanía sería todo que si, aunque tenemos que decir que son pocos los políticos que no son corruptos o al menos salen de sus cargos después de años sin verse en algún escándalo corrupción. Ignacio Chiodo es uno de ellos vive de su estudio junto a su familia y a su ves es concejal en juntos . luchando un Quilmes mejor

¿Qué pensamos una persona honesta? Decimos que alguien es honesto, si es íntegro. Honesto es aquel que se manifiesta como una persona transparente, de “una sola pieza” y sin doblez, la sinceridad, el cumplimiento de la palabra empeñada hace que las personas confíen en su honestidad. Este es el caso del edil

La honestidad es la virtud que hace a la persona honrada y su imagen no se deteriora. Ser tildado de deshonesto es una deshonra, sea esto verdadero o no. En política levantar información de corrupción de una persona es una práctica que se está llevando a cabo para desgastar al contrario, pero no siempre es verdad y se daña la imagen de esa persona acabando con su vida política y repercutiendo en su familia. Hay bastantes casos que han sido archivados en los tribunales sin pruebas suficientes de corrupción, pero el daño se ha producido. Lamentablemente son mucho más los de corrupción juzgados o juzgar. Honesto es el individuo honrado, que no roba, estafa, defrauda se beneficia o beneficia a otros poniendo delante a las personas que le dieron su confianza, tiene vocación de servir a los ciudadanos en la política. En la sociedad que vivimos se necesitan regenerar la imagen de los políticos, y no es nada fácil cuando hay tanta desconfianza. La honradez de un político puede llevarle en muchos momentos a diferencias dentro de sus propios partidos que les obliga a incumplir promesas electorales o cambios internos etc., esto puede defraudar a los votantes que le dieron su confianza, lo que mantener su convicciones y promesas le puede llevar a una salida de la organización o el contrario a quedarse aceptando lo que le indican diferentes razones entre ellas su beneficio personal.

Contigo nace diferencias de muchos cargos políticos con un partido determinado, pero también se suman muchas personas defraudadas de otras organizaciones. Esto no es fácil conjugarlo, organizarlo y dirigirlo. La honradez en el ADN del partido es una de las cosas que más se debería de fomentar para que llegue a la ciudadanía. Pero eso no es bastante si no lo llevamos a la práctica desde el principio y dentro de la propia organización, sería un grave error si no se practica, produciría una herida de comienzo que traería malos resultados.