La política nunca había sido más importante y se está convirtiendo en la droga de las masas

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“Todos los ídolos comienzan ofreciendo grandes cosas un precio muy pequeño. Todos los ídolos fallan, más y más consistentemente, en cumplir sus promesas originales, mientras aumentan sus demandas. . . . Al final, fallan completo, incluso cuando hacen demandas categóricas. En la frase memorable del psiquiatra Jeffrey Satinover, los ídolos piden más y más, mientras dan menos, hasta que finalmente exigen todo y no dan nada.”

No se puede evitar abrir Facebook, encender la televisión, o mirar deportes sin dejar de escuchar quejas sobre tales y tales políticos, pontificaciones, señalizaciones de la virtud, o alguna otra forma de comunicación diseñada a influenciar la conciencia de los televidentes. En lugar de que la cortesía y la razón caractericen el discurso político, la ira, el odio e incluso la violencia gobiernan el día, creando titulares que solo alimentan más ira.

Veamos la principal causa y la raíz de todas nuestras luchas políticas: la idolatría. Le hemos dado a la política y al gobierno un papel que nunca debieron desempeñar: ser el solucionador de todos nuestros problemas, el proveedor de seguridad, felicidad, equidad, y significado. En otra palabra, dios

¿Cómo sabes si has hecho de la política tu dios? Aquí hay 20 señales:

  1. Tu esperanza en la vida está estrictamente ligada a un político o que tu partido político gana.
  2. Consideras a un político o partido como un salvador perfecto que no puede hacer ni decir nada malo.
  3. Crees que una utopía es posible en este mundo solo si tu partido se sale con la suya.
  4. Te pones de parte de tu partido en cada tema en automático, sin pensar en la perspectiva bíblica.
  5. En temas con los que las Escrituras no hablan directamente, afirmas la aprobación implícita de Dios para tu partido.
  6. Tu discurso y tono en el debate político se inclinan más hacia la dureza y la ira que la amabilidad y la honradez (1 Pedro 2:12, Tito 3:1-2).
  7. Olvidas que tus oponentes políticos son almas eternas destinadas al infierno sin la gracia salvadora de Cristo.
  8. Dejas que la política te robe la alegría.
  9. Preferirías sacrificar la verdad y la integridad que estar fuera de sintonía con lo que tu partido cree.
  10. Crees que Dios tiembla y sus manos están atadas cuando los políticos imponen políticas anticristianas. (Pero en realidad, ¡se ríe! Lee Salmo 2).
  11. Estás tentado a la violencia para expresar tu punto de vista.
  12. Nunca intentas entender cómo piensa tu oponente político. (¿Por qué hacer eso cuando puedes llamarlos fanáticos?)
  13. Culpas de todos los males sociales a tu oponente político.
  14. No puedes admitir cuando otro partido hace algo bien.
  15. No reconoces los falsos ídolos de tu partido político.
  16. Buscas la política para curar tus heridas más profundas.
  17. Encuentras tu significado para la vida en la política.
  18. Odias el pecado del otro partido político, pero lo disculpas en aquellos a quienes apoyas (o incluso en tu propia vida).
  19. Justificas el mal en nombre de lo que marcha supuestamente bien.
  20. Crees que cada uno de tus oponentes es tan malo como el peor de su partido.

Necesitamos desintoxicarnos antes de que este falso ídolo nos robe las cosas más importantes de la vida