CASO SALVADOR ALTAMURA: LA VERDAD EN CUENTA GOTAS NO SIRVE.

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Entre Bambalinas, televisión, radio y la justicia, la verdad siempre fue a cuentagotas desde el día uno.
Cuando hablamos de Salvador Altamura hablamos de un desaparecido, como siempre digo nada justifica una desaparición. Pero vamos a remontarnos a los orígenes de los negocios, ya que en otra nota nos referimos a cómo logró recibirse de abogado.


Habiendo terminado su carrera en el año 1996, comenzó como representante de una empresa, de micros de larga distancia, en los pleitos con los exempleados, oficiaba de mediador ofertando el “mejor precio” para el cierre de la relación laboral. Luego estuvo en una consultora hasta la llegada de la propuesta de su “tio-socio”, para los préstamos con garantía propietaria. En los inicios todo fue bien, hasta que un traspié trajo la “desgracia”, a Altamura le habían dado una escritura que no podía ejecutar, y ende, no pudo recuperar su dinero, quedó en bancarrota, deprimido y tirado en su cama… Pasaron unos días y, en su entorno, no sabían cómo ayudarlo, hasta que sus padres y su “tio-socio” se pusieron de acuerdo para darle “una mano” (dinero) para empezar de vuelta, y así fue que nunca más paró.
¿Queda claro que no lo incentivaron para que vuelva a ejercer de abogado o para que realice una actividad lícita? ¿Queda claro que, los mismos que hoy dicen que lo buscan, son los que lo “obligaron” prácticamente a que desarrolle esta actividad de riesgo como es la usura? Malos ejemplos, pero al revés.
Pero no es todo. Al haber pasado 18 meses de la desaparición de Salvador Altamura y hablar de sus orígenes, hablamos también de la vida y las costumbres que llevaba, una vida faraónica de viajes y lujos, a la cual sus padres no eran ajenos, ellos sabían qué tipo de vida llevaba y parece que las formas en como hacia el trabajo su hijo fueron ejemplo para el accionar propio. ¿A qué nos referimos con esto? En diciembre de 2012 fallece Héctor Wambold (hermano de Norma, madre de Salvador), ya en el año 1990 fallece su madre (Otilia), en 1992, Carlos (el menor de los hermanos) y en 2008 su padre.


Haciendo referencia a todos estos decesos, es que Norma se encuentra en la situación de realizar la sucesión la casa de sus padres, sito en Estanislao del Campo N° 374 de Quilmes. Para este acto, es que convoca a su abogada patrocinante, la Dra Marcela Wambold, si, su prima, quien realiza la sucesión de la propiedad y le sugiere dejar fuera de la misma a su sobrino, Sergio Wambold, hijo de Carlos, su hermano menor. Héctor no tuvo hijos. Así mismo es que la propiedad, con declaratoria de herederos en mano, le es vendida a un tercero, al cual tuvieron que esperar que se le levante una inhibición, para poder concretar la venta. También Marcela hizo la sucesión de Felipe Wambold, hermano de su padre y del padre de Norma (Luis) y presentó a su padre para reclamar los bienes de Felipe (quien no tuvo herederos), quedándose con 2 propiedades, una en la calle Tucuman a media de Mosconi y la otra es la esquina de Tucuman y 387, de Quilmes.
La mentira para quedar bien.
Así, como se deja un sobrino fuera de una herencia, es que dicen en notas otros medios “Mi nieta me pide que lo encuentre”. Es sabido que no se ocupan de la hija de Salvador. Es sabido que no tienen contacto con la menor desde los 2 meses de la desaparición de Salvador, y no solamente eso, no se encargan de saber siquiera si tiene un plato de comida… Quien se ocupa de cubrir las necesidades de la menor es Donato Altamura, quien aunque ha sido “mentor” de su sobrino, cumple con la promesa de ser quien vele las necesidades de la niña.
En fin… Aca se muestra la cara de todos y se dicen las verdades como son. #QueLaCuentenComoQuieran
Si bien deseamos profundamente la aparición con vida de Salvador Altamura, no quiere decir que cada trabajo no tenga un riesgo; el policía corre riesgo de morir baleado, el bombero de morir quemado y como pudimos ver en el transcurso de todos estos años los prestamistas usureros nunca tienen un buen final.
Esta nota lo que trata de revelar y lo que venimos diciendo desde el día cero es que Altamura y gran parte de su familia eran usureros, y la verdad es que a las fiscalías le contaron la historia en cuentagotas.