¿Usaban hasta los talleres de Aysa para “restaurar los autos robados” ?

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Los expertos aseguran que un auto clásico puede salir más que un cero kilómetro de alta gama. Solo debe cumplir con ciertos requisitos: documentación al día, buen estado de motor e impecable de carrocería. Con estos conceptos como premisa, funcionaba una banda dedicada a adquirir vehículos antiguos, dados de baja las compañías de seguros, que luego eran restaurados completo y vendidos Internet con la numeración cambiada y sus papeles falsificados. Su colección era sorprendente. Tenían en su poder camiones militares y hasta ambulancias de la década del 40. Uno de sus depósitos, incluso, estaba dentro del zoológico de Luján. Se cree que algunos vehículos fueron vendidos más de seis millones de pesos.

La organización, con seis integrantes detenidos tras 16 órdenes de allanamiento, fue desbaratada en los últimos días la División Investigación del Robo Organizado de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA, con una causa a cargo del Juzgado Federal N°2 de San Martín, contaba con un líder, Carlos S., un empleado público de 70 años acusado de ser el ideólogo del engaño que fue arrestado en una casa de Parque Chacabuco con tres pistolas, 25 carpetas de documentación sobre autos y una considerable fortuna: 1,4 millones de pesos y más de 760 mil dólares.

Calos S, seria Carlos Sena gerente o jefe de Mantenimiento donde allanaron LADAL es una oficina que maneja el Sindicato. El que cae es Carlos Sena y el hijo. Y el dinero viene sobreprecios en el área de compras y contrataciones e la empresa y según nos cuenta esto se descubre porque no “pagaron el retorno prometido” .

Otros de los implicados es un negocio con el “proveedor de espacios verdes” de CABA

Se dice que usaban los mismos talleres de Aysa para arreglar los autos.

Tenían ademas un depósito en un predio del Zoo de Lujan

En el Zoológico, que se encuentra cerrado de forma permanente, se descubrieron, en total, 93 vehículos entre nacionales e importados.

Hay, también, otro jugador sospechoso, otro de los detenidos vinculados a la banda. Es un estadounidense de 50 años llamado Steve S., con domicilio en Villa Martelli, dedicado en los papeles de la IP al alquiler de maquinarias, miembro de varias sociedades anónimas dedicadas al negocio del campo y con varios cheques sin fondo a su nombre que llegaron a los 1,7 millones de pesos. Fue allanado junto a personal de la PSA. Lo buscaban, también, otra causa conexa.