Un plato de comida caliente, es una caricia al alma. Y esta gente lo hace, gracias.

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El trabajo y la ayuda de estos compañeros, tras la tormenta y la adversidad de una política pobre junto con una asistencia nula con el corazón producen alimentos y amor a muchisimos niños y grandes que no tienen un plato de comida caliente.
Los comedores están en Villa Itati, allí se encuentran dos. En Villa Azul hay uno, «Las pulguitas de Azul»; son un grupo de compañeros, de referentes barriales, entre ellos Carlos Emir Nazar, Rosana Sanchez, Andrea Millan del comedor Ñato Pilín la de la Villa Itati, Mirtha Yaki del Gauchito Gil, Zulma Rearte del comedor/merendero de Chaco y Falucho. Todos ellos ponen amor, realidad y panzas calientes en nuestros pequeños gigantes, desde ya, muchas gracias no rendirse. Cada plato de comida, es una caricia al alma para un pobre.