Vacunas de Pfizer: Bullrich agita la denuncia, pero muchos aliados la dejan sola

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La desmentida de Pfizer, la querella del presidente Alberto Fernández y la presión del círculo rojo y de algunos sectores de Juntos el Cambio para que baje los decibeles no lograron amilanar a Patricia Bullrich. Va a la pelea y asegura que tiene las pruebas. Optimismo la presencia de Dalbon.

Pese a la desmentida de Pfizer, el juicio que le iniciará el presidente Alberto Fernández y cierto corrimiento político de las principales figuras de Juntos el Cambio, Patricia Bullrich está decidida a pelear fuerte en los estrados judiciales porque “tiene pruebas irrefutables”. En su entorno creen que la movida de Pfizer es cómo “la denuncia del pacto militar sindical”, en referencia al impacto que generó Raúl Alfonsín en la campaña de 1983. Quizás, una comparación un poco exagerada.

Consideran que “puede ser un punto de inflexión” en el escenario político e institucional. “Por eso los defensores del Status Quo la critican o toman distancias”, dicen uno de sus colaboradores. Agrega que que la presidenta del PRO está recibiendo muchas llamadas de diputados, senadores de JxC y operadores de grupos económicos para que baje los decibeles en este contexto difícil. “La presionan con el argumento de que el país no necesita tensiones adicionales porque se espera una catástrofe sanitaria, social y económica”, sostienen en su entorno.

Incluso, en la coalición opositora hay muchos críticos de sus polémicas afirmaciones. Uno de sus voceros sostiene que la están respaldando “Mauricio Macri, Fernando Iglesias, Waldo Wolff, Jorge Enriquez, Laura Alonso, Pablo Walter y el radical Luis Petri”. La mayoría de “los halcones”. No muchos más. Por lo menos hasta ahora. Claro, también se mezcla la interna dentro del PRO con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. La tensión en JxC también le da más condimento y morbo a la pelea que piensa dar la ex ministra de

Si bien aún se desconoce el abogado que la va a patrocinar en la querella del presidente, se habla de la conformación de un equipo de abogados para lograr que este caso termine obligando a Fernández a dar explicaciones “reales y concretas” de qué no compró las vacunas Pfizer. La pelea se va a jugar en dos frentes, uno será la denuncia del jefe de Estado y el otro las causas que presentó en la justicia el diputado Enríquez contra el Poder Ejecutivo el fracaso de las negociaciones no solo con Pfizer, sino también con Johnson. “Patricia y su equipo de abogados va a llevar todas las pruebas y testimonios sobre la base que es Alberto el que debe rendir cuentas”, agregan.

Al parecer la estrategia está centrada en información que ella asegura haber conseguido de las autoridades de Pfizer Argentina.  Por eso Bullrich considera que el comunicado del laboratorio estadounidense no es una desmentida en su contra, sino más bien una obligación la ley de Prácticas Corruptas Cometidas en el Extranjero. Igual la posición pública de Pfizer dividió las aguas, hay quienes dicen que dejo ridículo a la jefa del PRO, y otros que su contenido fue demasiado escueto.

El otro elemento que entusiasma al entorno de Patricia es la designación de Gregorio Dalbon como abogado defensor del presidente en la querella en su contra. “Es una muestra de que el gobierno sólo quiere embarrar la cancha y que no quede nada claro respecto al tema de las vacunas”, opinan sus colaboradores. “Pusieron un barra brava que va a desprestigiar la querella presidencial”, agregan. Este affaire político-judicial va ser muy mediático y va a jugar también la credibilidad de los contendientes. Eso explica la razón de los rumores de cierto malestar en la Casa Rosada la designación de Dalbon. Algunas críticas se escucharon en los despachos de Vilma Ibarra y Gustavo Beliz.