Deudas millonarias y engaños a figuras políticas: la peligrosa vida del los financistas del poder en Quilmes mueren o desaparecen

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ALTAMURA fue visto con vida última vez el lunes 13 de julio a las 18.06, cuando pasó con su Honda CRF 250 roja y blanca el frente de su departamento, ubicado en la calle 25 de Mayo al 200, en la zona céntrica de Quilmes.

INFANCIA ; educado en una familia de inmigrantes con la cultura del trabajo y el esfuerzo que lo obligó a renunciar a su niñez que transcurre entre cemento, masas y paredes, en vez de bicicletas, piletas y pelotas. A que me refiero con esto, en el transcurrir en los meses de la causa muchas cosas se afloraron. Algunas muy buenas y otras muy miserables, ejemplo; Salvador Altamura, según testigos de la causa tuvo una niñez troncosa, desde salir a vender bolsas desde muy infante a trabajar incansablemente para construir la casa para su familia, que no sería malo, si hubiera equilibrio. Cosa que no lo hubo.
En las próximas lineas paso a contar.

ADOLESCENCIA; Salvador Altamura entrando a su adolescencia no fue una persona feliz, entre obligaciones y discusiones no quemo su etapa infantil. Siendo dueño de un caracter volatil. Llegando a los 16 años elije a un padre, su tio, Donato Altamura el que es hermano de su verdadero padre. Donde conoce el mundo de la noche, prestamos, usura y boliches. Esa es la vida que verdaderamente con su ambición de dinero y poder lo llevo a la posición que estaba; peligrosa.
Hablamos de negocios millonarios. Para Salvador su energía y su comida eran el dinero y el poder, así mismo, el de mostrar con actos y humillaciones al que no carecía de recursos y su clase era baja, refregandoles su poder económico.
Diferentes entrevistados, familiares directos aseguran que Salvador Altamura era una persona suicida, en más de una vez se llevo armas a la cabeza, sin embargo no estaba en ningún tipo de tratamiento psicologico, esto demuestra que realmente estaba solo. Esto derivo a los problemas de alcoholismo, un hígado con cirrosis y enfermedades reumaticas que traía de su niñez sus padres haberlo ignorado.

LA NOCHE; Él fue un personaje muy conocido de la noche: boliches, estilo, aranjuez y morea. En todos los lugares se coincide lo mismo: Alcohol, dinero y obstentación.
Algunos entrevistados -incluso su tio.- cuentan como a las 6:00 AM, abría uno de los champagne más caros, lo sacudía y se lo llevaba a todas las mujeres que lo rodeaban, llevando la vista de todo el mundo hacía él. Como salir con su moto de diferentes boliches en estado de ebriedad y con sus amigos de la noche que no son buenos para nadie.
Que queremos ilustrar con esta nota? Que si se hubiera contado la verdad de entrada, la investigación se encaminaría hacia otro lado y se podría haber llegado más rápido a la verdad. La usura, los prestamos, el manejo excesivo de muchisimo dinero es una maquina de crear enemigos, es decir, que su trabajo y su vida eran de alto riesgo.

POLITICA; Un devoto de Mayra Mendoza, que habría ayudado a la campaña política de la intendenta camporense, a su vez Salvador Altamura, convocaba a trabajar a la municipalidad para sus amigos. Entre ellos un contador para que firmara los remitos de venta y también su entorno facturaba del municipio. Que les paso a detallar abajo.

PLATA; Es increible esta causa, la pelea sus bienes y sociedades, la guerra interna de su familia. Salvador Altamura es una persona que vivió plata, murió plata y hoy se pelean su plata pero nadie quiere gastar esa plata para poder buscarlo como poner peritos de partes, pagar abogados o buscar la verdad ellos mismos. Su dinero fue su condena en vida y en muerte.

RENUNCIAS; Una causa plagadas de abandonos. La primera abogada en renunciar, esta redacción fue testigo de como entre Donato Altamura y dos abogados, literalmente la apretaron para que ceda la liberación de pagos de la clínica Urquiza donde Salvador y Donato Altamura le habían hecho un prestamo millonario. Realmente fue una actitud tanto temeraria como mafiosa. Esto paso a una semana de la desaparición del empresario.

LA RENUNCIA DEL FISCAL; Un fiscal lleno de presiones, que le llovieron causas mediáticas como la del jubilado Ríos, se excusa de la causa Altamura diciendo que le molesto un comentario en la red social Facebook. La pregunta del millón es; ¿Siendo tan mediatico, le molesto un comentario en dicha red social?¿O se fue las internas familiares?
El último abogado llamado Antonio Solivaret renuncia a la causa el día viernes, esto le quita un marco de seriedad a la causa que igualmente jamás la tuvo.

DETALLE DE LAS EMPRESAS FANTASMALES, PRESTAMO MILLONARIO A LA CLINICA URQUIZA Y A PAMI;
Salvador y Donato Altamura tenían participación en varias empresas,
GUISANKI, LATIN PACK, DOCOSAL, ANDORRANA Y OTRAS…
También participó de un préstamo que le otorgó al
Sanatorio Urquiza, y cuya devolución se gestiona a
través del cobro (captura) de las remesas que PAMI le
abona al Sanatorio la atención a los jubilados.
Y una que llama la atención ya nombrada «Andorrana» una sociedad creada Aldo Altamura, gestionada como dato de un galpón donde hay una fabrica que sería de Salvador.
Latin pack fue usada para la importación y proceso de polipropileno, sería «la más seria». Guisanki, es de las famosas antenas de telefonía que tanto se discutió en Quilmes de que traía enfermedades y ellos al libre albedrio las colocaron.

EL POR QUÉ;
Esta nota se hace porque lamentablemente nunca se dijo la verdad de los negocios, si se hubiera dicho la verdad, la justicia podría haber trabajado de otra manera. Los intereses creados en esta causa fueron impresionantes, solo se trata de crear un perfil que la justicia lamentablemente no pudo. Esta es la verdad del caso Altamura.

NOTA;
Lamentablemente tenemos que hacer esto porque se mintió demasiado en la causa y es muy posible que tengan un detenido que no tendría nada que ver con el caso. Somos un simple periodico que tratamos de informar pero hay una sola realidad que desde la desaparición del empresario Altamura muchas cosas se trataron de tapar, hubiera sido mucho más productivo contar sus enemigos que sus amigos, en negocio de usura, el abuso de tener dinero para comprar voluntades o apropiarse de lo ajeno tiene consecuencias. El bombero se quema con fuego, el policia se muere una bala, el medico de covid, el usurero venganza como pudieron ver el caso del día viernes que ajusticiaron a un prestamista odio.
La realidad es una sola, todos los trabajos tienen un riesgo, lamentablemente la justicia se quedo con que era deportista y vegano.

Justicia y verdad Salvador Altamura, pero no mentiras.

Diego Xavier Guastini, 45 años, financista y cuevero según la Justicia, contador y empresario según él mismo, murió con tres tiros en el cuerpo en el Hospital Iriarte de Quilmes, luego de ser baleado a bordo de su Audi A4 en la madrugada de hoy a metros del edificio de la Municipalidad. La Policía Bonaerense inspeccionó el auto, vio los impactos a simple vista y encontró un arma que Guastini jamás llegó a disparar.

La UFI Nº 3 de la jurisdicción a cargo del fiscal Martín Conde investiga el crimen. “Se siguen pistas de una moto desde donde habrían hecho los disparos y una camioneta que le cortó el paso», dice WhatsApp una alta fuente relacionada al expediente. Luego, enciende las mayúsculas: “CERTEZAS, POR AHORA, NINGUNA”.

Las balas que mataron al financista, a mediados de la tarde de hoy, tienen dos orígenes posibles, dos hipótesis que podrían explicarlas, aseguran las fuentes. La primera indica un posible negocio que salió mal, que se haya quedado con algo con lo que no debía, una deuda tal vez. Un supuesto involucramiento con la barra de Independiente es un ejemplo que suena en los pasillos judiciales de Quilmes.

La segunda es menos previsible y mucho más inquietante.El financista Damián Stefanini, vinculado a Guastini. El financista Damián Stefanini, vinculado a Guastini.

Diversas fuentes consultadas por Infobae aseguraron que Guastini aportaba información a diferentes investigadores judiciales hace al menos dos años, lo hizo en diversas causas y en más de un fuero del sistema penal, con explicaciones reveladoras. Así, la muerte a tiros sicarios de Guastini se vuelve un foco particularmente sensible para ciertos sectores de la Justicia.

Mientras tanto, están sus negocios.

En los papeles estaba registrado como empresario, con domicilio fiscal principal en Ezpeleta, en los últimos diez años había conformado al menos seis empresas de acuerdo al Boletín Oficial con sus familiares en los directorios, dedicadas a rubros tan diversos como la ganadería o el turismo. Figuraba como empleado de una curiosa firma de “consultores informáticos de Monte Grande», que no le había pagado los aportes.

“Lavaba guita de todos los colores”, dice alguien con cargo público que lo frecuentó, mientras señala a uno de los domicilios fiscales de Guastini, su cueva de la calle Florida al 500. Otros señalan sus vínculos con Hugo Díaz y Damián Stefanini, financistas desaparecidos en vez de muertos, de los que nunca se volvió a saber.

Un mes antes de ser asesinado, el 20 de septiembre pasado, Guastini había firmado un juicio abreviado junto a otros nueve imputados en el Tribunal Oral Penal Nº 1. La pena fue llamativa para muchos: tres años en suspenso. El delito del que lo acusaron: ser el jefe de una asociación ilícita para el contrabando de divisas agravado la intervención de tres o más personas y la recepción de sumas de dinero de origen delictivo; el juicio abreviado sintetizó más de diez causas que había tramitado desde 2014. La trama es lo menos colorida y el número final de la plata traficada es al menos grande: un millón y medio de euros, casi un millón de dólares.La pistola en el Audi A4 de Guastini. Nunca llegó a dispararla. La pistola en el Audi A4 de Guastini. Nunca llegó a dispararla.

Para implementar el contrabando que él mismo reconoció, Guastini usó un aceitado sistema de mulas, hombres de entre 40 y 60 años, todos con domicilio en la zona sur y que difícilmente podían generar sospechas en los chequeos aleatorios de aeropuertos como Ezeiza. Había varios jubilados. Uno de ellos fue sobreseído, no inocente, sino porque el Registro Nacional de las Personas indicó que había muerto algunos meses antes de la condena.

Sin embargo, la pantalla no era a prueba de todo.

El primer hecho en la lista de acusaciones contra el financista data del 26 de octubre de 2013; dos hombres llegaron a Ezeiza en el vuelo AZ680 de Alitalia procedente de Roma, llevaban 169 mil euros entre la ropa de la valija. El monto no solo superaba lejos el máximo permitido de la IP, tampoco coincidía con los perfiles comerciales de quienes llevaban los billetes prolijamente ordenados en sobres. Uno de ellos, de 50 años, oriundo de Florencio Varela, beneficiario del plan Garrafa del ANSES, declaró ser pastor evangelista y panadero. En diciembre de 2012, el vuelo AM028 de Aeroméxico aterrizó con dos ocupantes que llevaban 689 mil dólares entre los calzones y las camisas. Eran un jubilado y un comerciante.

Infobae accedió al documento del Tribunal Penal Económico Nº 1 que da cuenta del juicio abreviado, un caso en el que la IP fue querellante luego de los hallazgos de la plata en la Aduana de Ezeiza. El documento no explica el origen del dinero ni el proceso de selección de las mulas, pero cuenta otras maniobras: Guastini y su organización llegaron hasta Ecuador para colocar contratos de donación falsos que fueron investigados la Justicia de ese país.

La mano narco también está. Pablo Portas Dalmau, de 53 años, es otro de los imputados la banda, acusado de mover dinero. Sigue detenido, a disposición de un tribunal oral federal, por ser parte de la banda narco que operaba en el Olivos Golf en 2018.

De vuelta en Quilmes, los investigadores de la muerte del financista ya conocen su estatus de informante y piden a otros jueces y fiscales saber en qué causas colaboró para intentar rastrear la ruta de un responsable.

Acribillaron a un financista en la puerta de la Municipalidad de Quilmes: se investiga un ajuste de cuentas

Se trata de Diego Xavier Guastini, quien en septiembre había sido condenado contrabando de dólares y euros después de una pena acordada con la fiscalía en un juicio abreviado. Encontraron un arma junto al cuerpo

Los tres orificios de bala en el auto que conducía Diego GuastiniLos tres orificios de bala en el auto que conducía Diego Guastini

Eran poco más de las ocho y media de la mañana del lunes. A unos pocos metros de la Municipalidad de Quilmes se escucharon disparos. Dos policías que se encontraban en el cruce de las calles General Paz y Saavedra corrieron unos 100 metros hacia Paz y Alberdi y en la misma esquina del edificio municipal se encontraron con un auto marca Audi negro, con tres orificios de bala en la puerta del conductor.

Los agentes comprobaron que dentro del vehículo se encontraba malherido un hombre de unos 50 años. Tenía dos impactos de bala en su cuerpo y estaba inconsciente. Llamaron de inmediato a una ambulancia del SAME, que trasladó a la víctima del ataque al Hospital Iriarte. Sin embargo, una vez llegados al centro de salud, el hombre ya había perdido la vida.

Ni los agentes ni los vecinos de la zona pudieron confirmar si los disparos se efectuaron desde otro auto, desde alguna moto o incluso desde la vereda. Así y todo, lo que más les llamó la atención a los efectivos policiales fue que la víctima poseía un arma Glock que nunca llegó a utilizar. Todo el aspecto de la escena permitía sospechar de un ajuste de cuentas.

Fuentes cercanas a la investigación le confirmaron a Infobae que la víctima era Diego Xavier Guastini, un financista de 45 años del sur de la provincia de Buenos Aires que en los últimos años había sido investigado y condenado en un juicio abreviado por lo que en el ambiente delictivo se conoce como “tráfico de dinero”, el ingreso en negro de millonarias sumas de divisas procedentes del exterior.

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A finales de septiembre, Guastini, junto a otros nueve integrantes de una asociación ilícita, fue condenado a la pena de tres años de prisión en suspenso luego de pactar la pena con el fiscal Marcelo Agüero Vera y que la sanción fuera aceptada la querellante del caso, la IP. La condena fue homologada el Tribunal Oral en lo Penal Económico.

La causa contemplaba el movimiento de dinero internacional de presunto origen ilícito por 1.524.715 euros y 1.443.030 dólares entre los años 2012 y 2014. Esa imponente suma de dinero, junto a otros bienes, fue decomisada la Justicia.El arma marca Glock que portaba Guastini al momento de ser asesinadoEl arma marca Glock que portaba Guastini al momento de ser asesinado

La fiscalía del caso había acusado a Guastini de haber ingresado al país junto a otro de los condenados más de 750 mil euros y más de 250 mil dólares camuflados entre sus vestimentas y el equipaje durante un vuelo Madrid-Buenos Aires, el 31 de enero de 2014. También se lo había acusado de una maniobra similar durante un vuelo México DF-Buenos Aires en diciembre de 2012.

Todos los condenados se encontraban procesados desde 2015 el juez federal Rafael Caputo. Se habían detectado delitos de contrabando de dinero en dólares y euros desde México, diferentes países de Europa y Ecuador.

Además, en su momento se había relacionado a Guastini con el financista Hugo Díaz, quien desapareció el 9 de marzo de 2015 y todavía hoy se no sabe nada de su paradero.

Según pudo averiguar Infobae, la pareja de Guastini, supuesta titular del Audi en que el financista fue encontrado muerto, cuya identidad no fue revelada, salía a la calle con la protección de un custodio. Ese dato, sumado al hecho de que Guastini se encontraba armado al momento de ser asesinado, permite suponer que el fallecido se encontraba alerta ante un posible ataque en su contra, según aseguran fuentes cercanas a la investigación.

El caso está en manos de la UFI Nº 3 de Quilmes a cargo de Martín Conde.

En los papeles, Guastini estaba registrado como empresario en los rubros de la IP, tenía su domicilio fiscal en la zona de Ezpeleta y figuraba como empleado de una empresa de consultores de informática basada en Monte Grande. Había integrado los directorios de diversas empresas durante los últimos diez años, en segmentos como el turismo y la ganadería.

Carlos Sein Atachahua Espinoza, oriundo de Perú, se valió de una red de empresas para contrabandear cocaína. Diego Xavier Guastini, el contador e informante muerto a tiros en Quilmes, fue su cómplice. El juez Pablo Yadarola 

“Yo solo toco plata”, decía el contador y cuevero Diego Xavier Guastini en un despacho judicial.

Y después, un sicario lo mató.

Fue el lunes 28 de octubre de 2019. Una Toyota Hilux con una patente que no correspondía con el vehículo le cortó el paso mientras viajaba en plena noche con su Audi, a metros de la Municipalidad de Quilmes, no muy lejos de su departamento. Allí, el tripulante de una moto le disparó tres veces a través de la puerta y el vidrio del auto con balas calibre 9 milímetros. Luego, huyó. Guastini fue trasladado al Hospital Iriarte donde finalmente murió sus heridas. Tenía una Glock calibre 40 encima que nunca disparó. Adrián Baeta, un misterioso policía de la Bonaerense hoy prófugo, acusado de ser parte del armado de una falsa causa narco, fue el primero en llegar a su cadáver, antes que los detectives de la Bonaerense. El sicario, que lo mató a cara descubierta, sigue sin ser encontrado.

Guastini tocaba plata, ciertamente. También hablaba en la Justicia sobre sus clientes en reuniones secretas, vestido en su campera Moncler de más de 50 mil pesos. Colaboró como arrepentido en al menos cinco causas, tras ser condenado elaborar un sistema global de couriers de dinero, jubilados y pastores evangélicos del conurbano que viajaban a Europa con plata de cocaína en las valijas. Trabajó para pesados, para uno de los clanes más temidos del país: el clan Loza, acusado de exportar cocaína a España. Uno de sus capos, Erwin, se convirtió en el dueño de la Ferrari Spider que Diego Armando Maradona conducía a mediados de los años 90.

En privado, Guastini alardeaba ser uno de los delatores del caso “Leones Blancos”, el hallazgo en diciembre de 2013 de 500 kilos de cocaína interceptados cerca del shopping Soleil en dos camionetas que habían salido de una quinta en Quilmes, un caso a cargo del entonces fiscal sanisidrense Claudio Scapolán.

Hoy la mañana, el nombre de Guastini sonó otra vez en Tribunales. En un decisión tomada esta mañana, el juez en lo penal económico Pablo Yadarola decidió extinguir la acción penal en su contra porque los muertos, básicamente, no van a prisión. Sin embargo, un viejo cliente del financista delator fue el blanco de una decisión sorprendente.City porteña: allanamientos de Gendarmería en la causa.City porteña: allanamientos de Gendarmería en la causa.

En la misma causa, tras una investigación encabezada la PROCUNAR, el ala de la Procuración dedicada a investigar delitos de narcotráfico con el fiscal federal Diego Iglesias, Yadarola procesó con prisión preventiva a cuatro miembros del clan Atachahua Espinoza, entre ellos Carlos Sein Atachahua Espinoza, su líder, oriundo de Huánuco en el Perú y su hija Naddya Lebira, el abogado Miguel García Ramos

Carlos Sein y García Ramos recibieron fabulosos embargos en su contra: 10 mil millones de pesos cada uno. El resto del clan con números millonarios pero menores, 30.000 millones en total.

La acusación en su contra se centra en crear una red de empresas para mover dinero y cocaína desde Bolivia hasta Ituzaingó. Las sospechas llevaron a una fuerte serie de allanamientos en la City porteña a cargo de Gendarmería y a los arrestos del clan. Se incautó dinero: USD 360.000, $4.600.000, 10.000 euros y divisas Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay, Perú, México, Australia, Japón, Rusia y el Reino Unido. También se incautaron seis vehículos, 49 teléfonos celulares y un arma calibre .380.

Esta vez, otro arrepentido fue el que cantó, con una causa iniciada en 2018.

“Carlos Atachahua Espinoza era quien traía grandes sumas de dinero, en euros, físicamente desde Europa hasta Argentina, siendo la operatoria más rápida, de acuerdo a los importes que él estaba necesitando traer y la celeridad de las operaciones, para lo cual o lo hacía él o se valía de distintas personas que recibirían esas sumas en diferentes destinos”, asegura el relato del arrepentido plasmado en el procesamiento firmado Yadarola. El primer viaje fue realizado con Guastini en el año 2003, que para ese entonces ya operaba una casa de cambio en Florida y Lavalle.

Los contactos crecieron con el tiempo: “Como los volúmenes pasaron a ser muy superiores, Atachahua Espinoza contactó a Guastini con gente de Milán, más precisamente con una oficina sita en el centro de Milán, en la calle Marchelo Benedetto, con la que él ya venía trabajando desde Lima, que se dedicaban a hacer la compensación de dinero”, continúa.Carlos Atachahua al momento de su detención. Carlos Atachahua al momento de su detención.

“En el año 2005, Atachahua Espinoza comenzó a hacer planes para traer a toda su familia al país y radicarse en Argentina, buscando encarar algún tipo de negocio lícito que le permitiera a él acá estar tranquilo y tener un trabajo, ya que estaba todo el tiempo viajando entre Perú, Argentina y Bolivia. Por tales motivos, pensó en el negocio de los parkings o playas de estacionamiento, es decir, que él consideraba que era un negocio de fácil control, que resguardaba la inversión inmobiliaria”, continúa el relato.

Así, Guastini le dio una mano: compraron un garage de autos en Caballito dos millones de dólares. Luego fueron más. “Luego, el arrepentido colaborador expresó que Atachahua compró otra propiedad más, otro garaje a través de la Inmobiliaria Ríos; que es el de Rosgar S.A.”, una de las empresas involucradas, “Sito en la calle Rosario de esta ciudad”.

Salió un poco más esta vez: cinco millones de dólares. Atachahua ciertamente avanzaba: en 1999 lo habían detenido en Perú con un kilo de cocaína en el auto.

Quién es el policía de la Bonaerense buscado armar una causa narco

El fiscal Federico Domínguez pidió la captura del teniente Adrián Gonzalo Baeta ser un hombre clave en el operativo «Leones Blancos» de 2013. Sin embargo, su historia va más atrás en el tiempo. Su vínculo al cuevero e informante Diego Guastini, sus negocios privados y la investigación en su contra de Asuntos

A comienzos de este año, el teniente Adrián Gonzalo Baeta se sentó como testigo frente al fiscal Martín Conde en la UFI N°3 Quilmes para hablar de su amigo Diego Xavier Guastini. Dijo que eran viejos íntimos, que se conocían de cuando eran chicos en la zona. El hombre de la Policía Bonaerense declaró en calidad de testigo, aunque su rol en la trama investigada Conde era sumamente curioso. El 28 de octubre de 2019, Guastini fue asesinado de tres tiros cerca de su departamento en pleno centro de Quilmes mientras conducía en su Audi A4 un sicario que huyó hacia una villa cercana sin dejar rastros.

Fue un golpe perfectamente programado: una Toyota Hilux le cortó el paso y permitió que el asesino le dispare. Guastini tenía custodia, pero su custodia no estaba con él en ese momento. Tenía su Glock calibre 40 lista para disparar, pero nunca disparó. El teniente Baeta fue el primero en llegar al cuerpo, mientras sus colegas de la Bonaerense que intervenían en la escena apagaban el iPhone de Guastini, quizás un error involuntario, lo que atrasaría meses la investigación gracias al sistema encriptado del aparato, con un software diseñado para destruir mensajes.

Guastini, se supo después, era un financista, contador según él mismo, cuevero con dos cuevas en el Microcentro porteño. Le llevaba el dinero a narcos de altísimo calibre. También era un delator, un informante de la Justicia que traicionaba a esos mismos narcos. “Yo solo toco plata”, le decía a fiscales federales en su campera Moncler de 50 mil pesos, con su corte de pelo perfectamente prolijo. Colaboró como arrepentido en al menos cinco causas, tras ser condenado elaborar un sistema global de couriers de dinero, jubilados y pastores evangélicos del conurbano que viajaban a Europa con plata de cocaína en las valijas. Trabajó para pesados, para uno de los clanes más temidos del país.

De vuelta en el despacho del fiscal Conde, su amigo el teniente no dijo mucho, nada de valor que permitiera acercarse a una pista. Infobae fue el primer medio en contar su historia, sin revelar su identidad a pedido de la Justicia. Hoy, Baeta está prófugo, lo busca para detenerlo la Policía Federal con una orden del fiscal sanisidrense Federico Domínguez, con una firma de la jueza Sandra Arroyo Salgado. En privado, Guastini alardeaba ser uno de los delatores del caso “Leones Blancos”, el hallazgo en diciembre de 2013 de 500 kilos de cocaína interceptados cerca del shopping Soleil en dos camionetas que habían salido de una quinta en Quilmes, un caso a cargo del entonces fiscal sanisidrense Claudio Scapolán.2013: la cocaína del operativo hoy cuestionado. 2013: la cocaína del operativo hoy cuestionado.

El caso fue un fiasco manchado acusaciones de irregularidades y un supuesto procedimiento fraguado. Hubo cuatro detenidos, los cuatro fueron absueltos, choferes y changarines. El Tribunal Oral Federal N°5 de San Martín hizo fuertes críticas a Scapolán en un fallo de 2016 que hoy disparó la causa del fiscal Domínguez que investiga, precisamente, las presuntas irregularidades en el operativo de “Leones Blancos”.

Scapolán hoy está imputado ese operativo, protegido sus fueros, nueve comisarios y oficiales de la Bonaerense y dos funcionarios judiciales de San Isidro fueron arrestados el viernes pasado, entre ellos el comisario Juan José Magramer, jefe de Operaciones de Quilmes. Magramer, que se comunicaba directamente con Scapolán, era el jefe de Baeta en 2013. El hombre, subteniente en aquel entonces, fue el primero en llegar a la quinta de Quilmes donde la droga esperaba, fue quien comunicó la patente de la camioneta Mercedes Benz donde viajaría después el grueso del polvo, fue quien estuvo en las detenciones cerca del shopping Soleil, según documentos de la Justicia federal de San Martín que advirtió “falsedad” en su declaración en la causa. Los cruces de las comunicaciones lo desmintieron. Ese día, otra parte, Baeta tenía que estar de franco.

“Fue clave en la parte operativa”, dice un investigador que lo persigue. Hoy la madrugada, 30 nuevos allanamientos a cargo de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Federal fueron detrás de nuevas pistas. Baeta, con un pedido de captura que fuentes del caso confirmaron a Infobae, seguía prófugo al cierre de esta nota.

Su historia, sin embargo, va más atrás en el tiempo.La Glock del financista.La Glock del financista.

Un recorte del diario Clarín de 1997 lo menciona como detenido en Chile en un confuso episodio en un traslado de detenidos mientras era un agente, un disturbio entre policías en un bar. “Su última ficha es de 2018, irregularidades en instrucción de causas y procedimientos. Estaba en Narcotráfico”, recuerda un ex hombre fuerte de los organismos de seguridad provinciales con la ficha en la mano. Hubo reclamos para que entregue sus declaraciones juradas, sin embargo, “Baeta no estaba investigado patrimonialmente”.

En la causa Leones Blancos, el entonces subteniente aseguraba que tenía una segunda ocupación, comprar y vender autos usados. Hoy, Baeta, de 50 años, se encuentra registrado en los rubros de la IP propios de un empresario: de acuerdo al Boletín Oficial de la provincia integra dos SRL dedicadas al rubro de los autos con diferentes socios. Uno de esos socios tiene vínculos comerciales estrechos a través de otra SRL del rubro automotor con Francisco Portas Dalmau. El nombre llama la atención de inmediato: Dalmau está acusado de un esquema de narcotráfico en la zona de Olivos, el caso Narcogolf y fue condenado junto a Guastini en el caso de tráfico de dinero. De acuerdo a sus registros previsionales, el teniente cobró sus haberes y aportes de la Bonaerense al menos hasta junio de este año.

Hasta ahora, el fiscal Domínguez solo sospecha de él en la causa Leones Blancos, no lo involucra en otros operativos. Por otra parte, hay quienes esperan en la Justicia federal ver a Baeta esposado otros motivos, creen que sabe cosas del crimen de Guastini que no cuenta, que sabe mucho más. “Ojalá no tire el teléfono a la mierda”, dice uno de ellos: “Ahí debe estar todo”.

Más de diez meses después, el tirador que mató a Guastini sigue siendo una incógnita para el fiscal Conde.

El misterio del financista de narcos asesinado un sicario: qué pasó con sus iPhone y el extraño amigo policía que llegó primero al cadáver

Diego Xavier Guastini, condenado un elaborado sistema de mulas que traficaban dinero desde Europa, fue acribillado en Quilmes en octubre pasado. Todavía no se sabe quién ordenó el golpe y quién disparó. Sus teléfonos siguen cerrados tras su muerte, pero de a poco se conoce qué pasaba en su enigmática vida

El policía de la Bonaerense llegó en su moto, fue el primero, se presentó al pie del cadáver de Diego Xavier Guastini como amigo de su familia, así lo recibieron autoridades alrededor del caso, dice un investigador. El policía tenía poco más de 40 años, rango de teniente, de un área dedicada a investigar narcotráfico en el conurbano, pero también había sido investigado él mismo en Asuntos Internos supuestas irregularidades en procedimientos. No habían investigado su patrimonio, aunque tenía una empresa a su nombre con un socio, dedicada al negocio automotor. El policía estaba ahí, junto al Audi A4 de Guastini, con la marca de tres balas disparadas un sicario que traspasaron la puerta y lo mataron, a una cuadra de la Municipalidad de Quilmes.

Ya todo comenzaba raro en una muerte peculiar desde el comienzo, pero tenía sentido que así fuera:Diego Xavier Guastini, contador y financista, cuevero, colaborador de narcos, vivió una vida completamente peculiar.Y la vivió de los dos lados de la ley, o justo en el medio.

Durante los dos últimos años de su vida, Guastini se había convertido un arrepentido colaborador de la Justicia. Le brindaba su información a una agencia de investigación en particular, de manera fluida, a la que llegaba con su campera inflable Moncler que podía valer 50 mil pesos, su pelo corto prolijamente cortado y sus camisas Tommy perfectamente planchadas.

Dejaba las llaves de su Audi en el escritorio y hablaba. “Yo solo toco plata”, decía, como si no tocar droga lo exonerara de alguna forma.

Plata tocaba, ciertamente.

Tenía una cueva en la calle Florida al 500que atraía a clientes oscuros de todo tipo. Guastini les proveía un servicio muy particular, una mezcla de courier y clearing bancario de plata negra: había conformado un negocio un poco insólito de transporte global de plata oculta en valijas. Usaba a jubilados de la zona sur, pastores evangélicos, panaderos, almaceneros, gente a la que un oficial de Aduana mira en un aeropuerto sin sospechar, casi como La Mula, el personaje de Clint Eastwood en una de sus últimas películas, un veterano de la Guerra de Corea sin siquiera una multa de tránsito en su legajo que llevaba y traía cocaína en su camioneta a través de la frontera mexicana.

Guastini, con un hombre hoy preso narco entre sus compañeros, resolvía esa necesidad para grandes delincuentes: materializar efectivo, llevarlo o traerlo desde cualquier parte del mundo. Las mulas de Guastini podían mover más de 250 mil dólares en un solo trayecto. Iban y venían: los destinos incluyeron puntos de partida y llegada como México, Roma, capitales de América Central.

La Aduana eventualmente se dio cuenta del esquema de mulas y lo denunció en 2014 en el fuero penal económico. Firmó un juicio abreviado junto a su cómplice preso en el Tribunal Oral en lo Penal Económico Nº 1. La sentencia fue dictada el 20 de septiembre pasado: tres años de prisión en suspenso seis hechos que involucraron más de tres millones de dólares.

“Le llevaba la guita a medio mundo”, dice un funcionario judicial de alto rango que no está acostumbrado a las exageraciones. Así, Guastini trabajó, ejemplo, para un traficante de cocaína muy pesado, no lo hacía con los que hacen su riqueza con soldados adolescentes esclavizados en villas y asentamientos; prefería los más sofisticados, los internacionales de alto vuelo. Le gustaban las asignaturas difíciles: un cliente, cuenta un hombre que conoció su vida, le pidió cambiar cuatro millones de euros a dólares de un día para otro para liquidar una deuda. Guastini aceptó la asignatura, supuestamente los cambió, una historia que cuentan cueveros y personajes del submundo. Tenía los contactos para hacerlo.

Desde la Justicia le dieron una custodia de hombres de Prefectura luego de que habló. Guastini pidió que se la destinen a su esposa: tener policías a su alrededor con móviles de civil era malo para su negocio, hacía demasiado evidente su nueva función de colaborador de los juecesLuego, el financista dijo que a esa custodia no la necesitaba más. Hay quienes creen que tenía un guardaespaldas personal, otros lo niegan, otros aseguran que pidió custodia para su esposa y que se compró un arma, una Glock calibre 40, moderna, ágil, fuerte pero sencilla de usar, ideal para defensa personal, dicen expertos en armas. La tenía encima cuando el sicario lo mató de tres disparos.

Guasti nunca llegó a apretar el gatillo. La Glock, irónicamente, estaba registrada a su nombre como legítimo usuario.

¿Quién mató a Guastini? Mejor todavía: ¿quién lo mandó matar? Tres meses después, todavía no se sabe el nombre del sicario, tampoco el del cerebro. La causa recayó en la UFI Nº3 de Quilmes a cargo del fiscal Martín Condecon la colaboración de la Policía Bonaerense y la división Homicidios de la Policía Federal. El sicario tiene un rostro: quedó retratado cámaras de seguridad, mató a cara descubierta y luego huyó hacia una villa de la zona. Tampoco se sabe qué lo mataron. En total, según pudo saber Infobae de diversas fuentes, Guastini colaboró como arrepentido en al menos cinco cusas. Sin embargo, en el medio, nunca dejó de hacer sus negocios: había ido a su cueva el día antes de morir. Alguien dice desde el corazón de la causa: “Puede haberlo matado alguien que delató, como alguien a quien le debía. Quizás se fue con la guita de muchos. Todos los frentes están abiertos. Todos”.

Por ahora, asegura una fuente clave, no hay ninguna hipótesis confirmada.

Guastini no solo tenía su cueva en la calle Florida, también tenía otra en la calle Tucumán que fue allanada la Federal. Sus empleados no dijeron mucho. Su mujer, que vivía a pocas cuadras de donde lo mataron, dio una declaración escueta, meramente protocolar. Tenía dos iPhone en su poder en el Audi cuando murió, supuestamente cargados con un software que destruía mensajes. El fiscal Conde todavía no conoce sus contenidos. No fueron abiertos hasta ahora. Las dificultades de abrir un teléfono Apple son históricas. En los últimos días, trascendió que la Policía Federal tiene la tecnología para hacerlo, y que la aplicó para desbloquear los celulares de los diez rugbiers detenidos el crimen de Fernando Báez Sosa. Sin embargo, al fiscal Conde todavía no se le comunicó esa posibilidad, según fuentes cercanas a la causa.

El golpe para matar a Guastini fue profesional. Fue totalmente estudiado: siguieron la misma ruta que hacía todos los días, el financista se dirigía a una de sus oficinas en Capital cuando lo mataron. Una Toyota Hilux le bloqueó el paso para que lo mataran. Gracias a un cotejo de cámaras se pudo detectar su patente: era robada, con la denuncia hecha en septiembre pasado en Morón, un mes antes del crimen. Pertenecía, precisamente a una Hilux de distinto color. La camioneta, su parte, habría estado registrada en Neuquén, vendida recientemente, con el nombre de su dueño original todavía inscripto.

Ningún rastro, en ningún lugar, como hacen los profesionales, solo la cara de un tirador que se fue.

Yo sólo toco plata”: la vida secreta del financista de narcos e informante asesinado sicarios en Quilmes

Diego Xavier Guastini delató en la Justicia a clientes de su negocio de tráfico de dinero. Un pistolero lo mató la semana pasada, pero nadie sabe qué. La Federal y la Bonaerense se unen bajo las directivas del fiscal Martín Conde para investigar el crimen marcado los negocios oscuros de un hombre que no dejó nada a su nombre. Su mujer, testigo en peligro

Durante los últimos dos años, Diego Xavier Guastini, contador y empresario según se presentaba él mismo, financista y lavador según la Justicia que lo persiguió, se sentó a negociar y dialogar en las causas en las que se vio involucrado bajo la figura del imputado arrepentido. Se ofreció él mismo, o le pidieron que entregara a sus cómplices a cambio de que su nombre no termine en un expediente.

Tenía una cueva en la calle Florida al 500que atraía a clientes oscuros de todo tipo. Guastini les proveía un servicio muy particular, una mezcla de courier y clearing bancario de plata negra: había conformado un negocio un poco insólito de transporte global de plata oculta en valijas. Usaba a jubilados de la zona sur, pastores evangélicos, panaderos, almaceneros, gente a la que un oficial de Aduana mira en un aeropuerto sin sospechar, casi como La Mula, el personaje de Clint Eastwood en una de sus últimas películas, un veterano de la Guerra de Corea sin siquiera una multa de tránsito en su legajo que llevaba y traía cocaína en su camioneta a través de la frontera mexicana.

Guastini, con un hombre hoy preso narco entre sus compañeros, resolvía esa necesidad para grandes delincuentes: materializar efectivo, llevarlo o traerlo desde cualquier parte del mundo. Las mulas de Guastini podían mover más de USD 250 mil en un solo trayecto. Iban y venían: los destinos incluyeron puntos de partida y llegada como México, Roma, capitales de América Central.

Así, Guastini colaboró, ejemplo, con un traficante de cocaína muy pesado, no trabajaba con los que hacen su riqueza con soldados adolescentes esclavizados en villas y asentamientos; prefería los más sofisticados, los internacionales de alto vuelo. Desde la Justicia le dieron una custodia de hombres de Prefectura luego de que habló. Guastini pidió que se la destinen a su esposa: tener policías a su alrededor con móviles de civil era malo para su negocio, hacía demasiado evidente su nueva función de colaborador de los juecesLuego, el financista dijo que a esa custodia no la necesitaba más. Hay quienes creen que tenía un guardaespaldas personal, otros lo niegan.

La Aduana eventualmente se dio cuenta del esquema de mulas y lo denunció en 2014 en el fuero penal económico. Firmó un juicio abreviado junto a su cómplice preso en el Tribunal Oral en lo Penal Económico Nº 1. La sentencia fue dictada el 20 de septiembre pasado: tres años de prisión en suspenso por seis hechos que involucraron más de tres millones de dólares. Se cree que Guastini usaba lo que sabía como moneda judicial para zafar. La ley del arrepentido le impedía usar información de un caso para beneficiarse en otro. Se sospecha que delató a un amplio rango de delincuentes. “Le llevaba la guita a medio mundo”, dice un funcionario judicial de alto rango que no está acostumbrado a las exageraciones.

Quienes trataron a Guastini hablan de su amor las camisas Tommy perfectamente planchadas, sus camperas Moncler que podían valer $50 mil, las llaves de su Audi A4 a la vista. Un tipo agradable, dicen de él, pero rápido para negociar, un poco cínico. Creía que no tocar la cocaína de sus clientes lo libraba de no ser, default, también un narco, un partícipe del negocio.

“Yo solo toco plata”, solía decir Guastini.

Y después un sicario lo mató.La Glock calibre 40 de Guastini que nunca disparó. La Glock calibre 40 de Guastini que nunca disparó.

Fue el lunes 28 de octubre pasado. Una Toyota Hilux con una patente que no correspondía con el vehículo le cortó el paso mientras viajaba en plena noche con su Audi, a metros de la Municipalidad de Quilmes, no muy lejos de su departamento. Allí, el tripulante de una moto le disparó tres veces a través de la puerta y el vidrio del auto con balas calibre 9 milímetros. Luego, huyó. Guastini fue trasladado al Hospital Iriarte donde finalmente murió sus heridas. Tenía una Glock calibre 40 encima que nunca disparó

La UFI Nº 3 de Quilmes a cargo del fiscal Martín Conde se encarga de investigar el caso, complejo desde el comienzo. La división Homicidios de la Policía Federal se unió al expediente, en conjunto con la DDI de Quilmes. Algunos en Tribunales dicen que a Guastini no lo mataron hablar en la Justicia, que quizás “debía plata», pero a Conde esta deuda no le consta, o quién es el deudor. Se habló de un supuesto negocio con la barra de Independiente en un momento.

Su mujer, en su departamento al momento del crimen, declaró como testigo: dijo no saber nada, afirmó que su marido era muy reservado, que no contaba. Volvió a ser custodiada Prefectura, convertida en un blanco fácil. El financista, curiosamente, había tenido el primer empleo en blanco de su vida según los papeles seis meses antes de que lo mataran, figuraba como empleado de una curiosa firma de consultores informáticos de Monte Grande. A horas de la muerte, un funcionario judicial de alto rango envió un informe con las causas en las que intervino y en las que Guastini colaboró. Hasta ahora, fue el único en hacerlo. La lista de delatados todavía no está completa en el escritorio de Conde.

Ninguna hipótesis está descartada. “Guastini tenía muchos frentes abiertos”, dice una fuente clave. Al fiscal, los senderos se le bifurcan.

Dos iPhone fueron encontrados en el auto, que deberán ser peritados: el financista usaba un software que bloqueaba señales y destruía mensajes. Su cueva de la calle Florida fue allanada: le secuestraron los celulares a varios empleados, que dijeron que no sabían nada de ninguna cueva, que eran los administradores del edificio.

En cuanto a sus bienes, Guastini no dejó ningún rastro: el Audi que manejaba todavía estaba a nombre de la misma mujer que se lo vendió, quien declaró y afirmó que el financista decía dedicarse a “la compra y venta de coches”. La transferencia nunca fue realizada. Su departamento no estaba a su nombre. No tenía cuentas bancarias, no era titular de tarjetas de crédito, nada a su nombre, excepto la Glock que encontraron al lado de su cadáver.Florida al 500, donde Guastini tenía su cueva financiera.Florida al 500, donde Guastini tenía su cueva financiera.

En los papeles estaba registrado como empresario, con domicilio fiscal principal en Ezpeleta. En los últimos diez años había integrado al menos seis empresas de acuerdo al Boletín Oficial con sus familiares en los directorios, dedicadas a rubros tan diversos como la ganadería o el turismo. Algunos creen que esas empresas eran simples cáscaras para otros negocios, un mecanismo similar al de Mossack Fonseca en los Panama Papers, pero del Conurbano. Hay una empresa en particular, registrada en 2009, que tiene como dirección fiscal la cueva de la calle Florida, sin cuentas bancarias visibles o empleados registrados.

En 2014, esa firma fue denunciada la IP en el fuero penal económico según registros judiciales violar la Ley 24679, evasión. Tras varias apelaciones, la causa en su contra está en la Secretaría Judicial Nº 3 de la Corte Suprema. La acusación en su contra: evadir 1,4 millones de pesos en el ejercicio fiscal de 2010.

Por lo pronto, se sabe adónde fue el asesino tras matar: a una villa cercana a la escena del crimen, a la que no ingresó. Hay quienes se sorprenden la aparente desprolijidad del golpe: tres tiros es poco y un sicario profesional no falla, mata en el acto, pero Guastini llegó todavía con vida al Hospital Iriarte. Los crímenes sicarios de los últimos años, como los comisionados la mafia china, son cosas rápidas y sin piedad, con pistoleros que matan a cara tapada, usualmente con un casco de moto.

El sicario que mató a Guastini lo hizo con la cara descubierta. Una cámara de seguridad lo filmó.

Un investigador asegura: “Se ve bastante bien”.

Tres millones de dólares escondidos en valijas de “mulas”: los oscuros caminos detrás de la muerte del financista asesinado en Quilmes