MAYRA VA POR EL CIERRE TOTAL

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Mayra Mendoza en Crónica pidio más restricciones: la intendenta de Quilmes habló de la situación sanitaria en la zona sur y las reuniones que se están llevando a cabo con los intendentes de la zona para tomar medidas de prevención. Ayer había posteado un tuit en el que habló sobre las restricciones y criticó a Cambiemos: «Compartimos un encuentro con intendentes de la 3era Sección para charlar sobre la situación sanitaria. Debemos tomar las medidas necesarias para cuidar la salud de nuestro pueblo, y trabajar para llevar cordura ante una oposición que busca locura». Por otro lado la inoperante intendenta hace Oidos Sordos a la realidad del vecino ,que ayer espontáneamente salio a protestar luego del comunicado del muñeco Alberto Fernández

 conflicto latente con provincias

La sintonía absoluta con la provincia de Buenos Aires tuvo además dos expresiones en simultáneo. Axel Kicillof fue el único gobernador que pesó en las decisiones y que estuvo al tanto del detalle del anuncio. Un gesto obvio: la provincia es el territorio político propio de la ex presidente en la interna grande con el PJ tradicional. Y al revés, Horacio Rodríguez Larreta no tuvo ni siquiera un anticipo del punteo definitivo del agravamiento de las restricciones.

No fue el único que recibió un mensaje de destrato, según la propia evaluación de referentes opositores. Los gobernadores en general y los peronistas en particular estuvieron en el foco de los cuestionamientos directos, sin atender las prevenciones sugeridas mandatarios de diverso origen partidario frente a posibles costos para sus economías.

El primer tramo del discurso presidencial incluyó un expreso pase de facturas que apuntó a los jefes provinciales -y al menos una vez también a los intendentes- con una demanda de alineamiento directo apenas disimulada la natural referencia a las atribuciones de cada uno de ellos en un sistema federal aunque limitado como el argentino.

Más llamativa resultó entonces la decisión implícita de dar cerrado ese tema en cuanto a la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo paisaje se verá entonces patrullado fuerzas federales de seguridad en el marco de las restricciones nocturnas, horarios para cumplir actividades y circulación impuestos decreto para el AMBA. Ese es el punto que seguramente más tensará la cuerda entre Rordríguez Larreta y el Gobierno nacional, no sólo pero más visiblemente en el rubro educativo.Axel Kicillof, al exponer en una reunión virtual con intendentes de la provincia de Buenos Aires. Presionó para endurecer las medidasAxel Kicillof, al exponer en una reunión virtual con intendentes de la provincia de Buenos Aires. Presionó para endurecer las medidas

No se reparó en ese límite. Y el gesto hacia los gobernadores sólo dejó fuera de la reconvención pública a Kicillof, que venía demandando medidas de mayor dureza, en sintonía o como expresión más visible de los reclamos del kirchnerismo duro a Alberto Fernández. Anoche, se les facturó a todos desde la dependencia de las vacunas que logre conseguir el Gobierno nacional y se les reclamó que fiscalicen y hagan cumplir las decisiones decretadas.

Hubo antes y después del mensaje presidencial algunas señales internas de relativo o escaso impacto público en medio de la conmoción el anuncio presidencial, pero de significativo sentido político. Jefes provinciales de distritos de peso habían dejado trascender que traducirían el anticipado endurecimiento de las restricciones de acuerdo con la realidad local. Y anoche mismo, ejemplo, la gestión del peronista santafesino Omar Perotti hizo saber que hoy analizará el tema en función de los registros locales de contagios, letalidad y ocupación de “camas críticas”, para luego evaluarlo con los intendentes.

Antes, una reunión de los gobernadores de las provincias del Norte Grande, encabezada pro el chaqueño Jorge Capitanich, había expresado su acompañamiento a la política sanitaria del Presidente y a la adquisición de vacunas parte del Gobierno nacional, con señalamiento de la potestad de cada provincia y la coordinación con el poder central. Pero lo más significativo apuntó a la perspectiva del renovado impacto económico y social de las restricciones agravadas.

La señal fue compartida una decena de provincias, la mayoría en manos del PJ (Chaco, Tucumán, Formosa, Catamarca y La Rioja), una radical (Jujuy), otra alineada sin escalas con CFK (Santiago del Estero) y dos con juego propio (Misiones y Salta). Plantearon entre otras consideraciones que cada restricción debería se acompañada medidas económicas y sociales para garantizar “un modelo de atención a las consecuencias y efectos de esas decisiones”.

Se trata de un dato mayor porque alude a las consecuencias más temidas, tal vez el único reparo que colocó al Presidente y sus ministros en una sucesión casi frenética de reuniones que consumió la semana transcurrida entre el anterior DNU y el decreto de estas horas. Es algo que no aparece contemplado en el Presupuesto. Y menos en los planes de Martín Guzmán, preocupado como está las cifras alarmantes de inflación y opuesto a la reactivación de planes que desequilibren aún más las cuentas.

Esas son algunas de las piezas de un tablero inestable. El Presidente prefirió el tono de dureza antes que el de la convocatoria social. No hubiera sido fácil, de todos modos, pero seguramente mejor que el tono elegido y un reparto de culpas que incluyó en algún tramo hasta el sistema de salud.