Material inedito sobre las torturas vividas de Dario Denning, único imputado la desaparición del financista e importador Salvador Altamura.

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En el transcurso de estos meses, muchas hipótesis se tejieron. Esta producción siempre se hablo con todas las partes pudiendo sacar así el perfil de Salvador Altamura quien lamentablemente al día de hoy sigue desaparecido.

(Entrada anterior: https://quelacuentencomoquieran.com.ar/2021/02/06/biografia-de-salvador-altamura-prestamos-usura-y-una-vida-faraonica/ )

Desde el primer momento se rumoreaba en la primer detención de Denning, que fue torturado, golpeado, amenazado y todo tipo vejaciones tanto en la DDI y la comisaria. Eso lo van a poder ver en las denuncias del detenido. ¿Cómo llegamos a saber que es verdad que fue victima de apremios ilegales? ¿Y no fue respetado en ningún tipo de derecho? Porque fue (y sigue siendo) vox populi en la familia del desaparecido, que esos días que el imputado estuvo detenido se desgracio y se desvanecio la cantidad de golpes, acosos y amenazas. A que me refiero con esto, que nosotros lo supimos terceros antes de que el imputado lo denunciara. Me gustaría que se pongan en la piel de Denning o cualquier otro detenido y un momento piensen que es su hijo/hermano/padre; ¿Cómo actuarían ustedes ante esto? Que su familiar sea golpeado, amenazado, torturado y hasta puesto un arma en la cabeza para que confiese o se autoincrimine sin respetar ninguno de sus derechos (ejemplo, la presunción de inocencia).
Esto demuestra que existe la maldita policía, la famosa bonaerense. Que no tienen el poder de la investigación, que se manejan en los allanamientos arbitrariamente y a lo loco saqueando los bienes ajenos para ver que se puede llevar (debido a que al detenido le robaron sus cosas). Lo que es increíble de esto es que familiares del desaparecido lo contaron mucho antes de que este denunciado y que una fuerza como la DDI se jacte de esto con orgullo diciendo “Casi lo hacemos hablar, se cago encima” al padre del desaparecido, es decir, todos incubrimos esto.
No digo que sea culpable o inocente, eso lo dictaminara la justicia, pero si con estas presiones, amenazas, golpes y vejaciones sigue diciendo que “No”… Deja que pensar.

Recordemos que Denning esta detenido ser el último que vio a Altamura. Hoy esta privado de su libertad andar en su bicicleta, que uso el simple motivo de que le tenía miedo a la policía debido a todo lo que pasó.
Ampliaremos.

DENUNCIA

A modo de comienzo debo mencionar que el día 22 de Julio del año 2020 aproximadamente entre las 13:00 hs y las 14:00hs he recibido un llamado de parte del Subcomisario Pablo Sebastián Festorazzi, de la Delegación Departamental de Investigación Judicial de Quilmes, ubicada en la Calle Corrientes 1532; solicitándome el apersonamiento en dicha sede en relación al expediente, IPP 14789-20/00 caratulada “Altamura Salvador S/ Averiguación de Paradero”, expediente sobre el cual he testificado en el pasado; al preguntar la razón de dicha solicitud, no se me dio un motivo concreto, solamente se me afirmó que se me diría una vez que llegara a la delegación departamental.

                                     Tras arribar aproximadamente a las 14:30hs a dicha sede  policial; fui atendido el subcomisario Pablo Sebastián Festorazzi; y otros efectivos policiales, los cuales no puedo identificar nombre, pero según el acta de aprehensión se tratarían del oficial subayudante Federico Maturano; y el oficial subayudante Marcos Abraham López. Luego de ser atendido, se reprodujo en frente mio un audio supuestamente enviado Salvador Altamura, en el cual según los oficiales se podría escuchar de fondo la voz de una mujer a la que desconozco. Dicho audio habría sido enviado en un momento donde Salvado Altamura se encontraba realizando una caminata conmigo sin ningún acompañante adicional como he testificado en el pasado.                                     En base a dicho audio, el suboficial Pablo Sebastián Festorazzi; y los otros efectivos policiales presentes comenzaron a hostigarme, agredirme, gritarme y acusándome de ser el autor de la desaparición de Salvador Altamura; diciéndome que les “estaba tomando el pelo”,  que “iría preso”, que “hable porque iba a terminar como salvador”, y refiriéndome que si no hablaba “le arruinaría la vida a toda mi familia”; ocurriendo todo esto mientras yo trataba de dar

las explicaciones pertinentes sobre lo que había ocurrido el ultimo día que vi a Salvador Altamura. De manera simultánea a lo descripto, uno de los oficiales de la justicia levanto un arma de un escritorio, se acercó hasta 1 o 2 metros de distancia de mí, y me la apunto a mi pecho y me dijo “te va a tocar todo el peso de la justicia”, y después me invito a “boxear”, y finalizo diciendo “ahora te llevo con los presos y vas a tener que cantar”.

                                    A pesar de mis intentos explicar; los efectivos policiales seguían interrumpiéndome con agresiones y amenazas; y no volcaron ninguno de mis dichos en el acta testimonial; dejando constancia solamente en la misma que “ (…) ante preguntas formuladas la instrucción, comenzó a nerviosos y dubitativo, entrando en contradicciones con las declaraciones ya expuestas”.

                                    Bajo este pretexto se dispuso mi aprehensión, según el acta en presencia del testigo civil, Maldonado José Augusto, sobre el cual solicitare su testimonio en los presentes autos. Inmediatamente se me esposo; ejerciendo excesiva presión en mis muñecas; y cuando señale esa incomodidad el suboficial Pablo Sebastián Festorazzi procedió a ajustarme incluso más las esposas; provocándome un gran dolor y entumecimientos de ambas manos; síntoma que perduro durante los siguientes días.

                                    Luego de lo sucedido me encerraron al calabozo de la delegación. Al poco tiempo de mi ingreso, accede al calabozo una persona vestida de civil, la cual sospecho era un oficial policial de la dependencia; el cual empieza a entablar conversación conmigo intentando de que proporcione información sobre el paradero de Salvador Altamura; tras expresar repetidas veces mi desconocimiento de ese hecho, es tomo una postura agresiva; me agarro de los pelos y puso un cuchillo en mi cuello y me dijo “habla que te hago boleta acá”; ante dicha situación perdí la compostura y casi me desvanecí,, quedando acostado en el piso del calabozo en estado de shock. Al verme en ese estado, éste sujeto se retira, los agentes policiales le abren la puerta y no volví a verlo.

                                    Horas después de lo relatado, 3 agentes me escoltaron al cuerpo médico forense para una revisación con un perito médico, en el trayecto, mientras me encontraba siendo transportado en el móvil policial, los agentes me dicen que me iban a matar y me “iban a tirar en la villa con salvador”.

                                    Posteriormente al examen médico, fui transportado devuelta a la referida delegación, donde estuve privado de mi libertad en el calabozo, hasta le momento, en la madrugada del día 23 de julio del corriente año, donde se dictó la libertad.

                                    Al informarme el dictado de mi liberación, se me llevo devuelta a una oficina donde el suboficial Pablo Sebastián Festorazzi y 4 otros agentes policiales volvieron a hostigarme, propinándome insultos y amenazas; diciendo el primero que yo era una basura, y que me iba a perseguir y no me iba a dejar tranquilo; a lo que le informe a los oficiales mi voluntad de retirarme, ya que se me había concedido la libertad, efectivizándose dicha liberación entre las 01:00hs y las 02:00hs aproximadamente de la madrugada del día 23 de julio del año 2020.            

                                    Esa misma madrugada, aproximadamente a las 04:00hs del dia 23 de julio del año 2020 arribo mi pareja, BRAMAJO CAMILA ROCIO, a mi domicilio; atestiguando mi estado general, como asimismo las lesiones y entumecimiento de ambas manos.

En cumplimiento lo dispuesto el art. 286 del Código Procesal Penal de la Provincia de Buenos Aires, expreso que la presente denuncia se efectúa contra:

                                    1- Pablo Sebastián Festorazzi; de profesión suboficial de la policía bonaerense con domicilio laboral en la delegación departamental de investigación en función judicial de Quilmes; ubicada en la Calle Corrientes 1532, departamento judicial de Quilmes Provincia de Buenos Aires.

                                    2.- Federico Maturano; de profesión oficial subayudante de la policía bonaerense con domicilio laboral en la delegación departamental de investigación en función judicial de Quilmes; ubicada en la Calle Corrientes 1532, departamento judicial de Quilmes Provincia de Buenos Aires.

                                    3.- Marcos Abraham López; de profesión oficial subayudante de la policía bonaerense con domicilio laboral en la delegación departamental de investigación en función judicial de Quilmes; ubicada en la Calle Corrientes 1532, departamento judicial de Quilmes Provincia de Buenos Aires.

                                    Asimismo, dejo expresa constancia que en caso de los denunciados 2 y 3, su individualización es su nombramiento en las actas de testimonio y detención; presumiendo en éste caso su presencia y el ser parte de las personas que me han agredido; razón la cual solicitare la presente que se lleve a cabo una ronda de reconocimiento a éstos dos últimos de manera de poder determinar fehacientemente si resultan ser las personas que me han agredido y que rol han jugado cada uno en los hechos denunciados. 

                                    IV. LA CALIFICACIÓN QUE CORRESPONDE DAR A LOS HECHOS.-

                                    A pesar de no resultar ser un requisito esencial para llevar a cabo una denuncia, acorde art. 268 de nuestro Código de Rito; procederé a adelantar postura sobre la tipicidad de los hechos descriptos en el acápite tercero.

                                    En opinión de la presente parte, los hechos relatados configuran la tipicidad penal de Apremios ilegales, art. 144bis inc 3 del Código Penal, el cual determina “ARTICULO 144 bis. – Será reprimido con prisión o reclusión de uno a cinco años e inhabilitación especial doble tiempo: (…) 3. El funcionario público que impusiere a los presos que guarde, severidades, vejaciones, o apremios ilegales.”.

                                    En cuanto al presente hecho, solo puede concluirse que se trata de apremios ilegales, es decir tormentos en el cuerpo y en la psiquis destinados a lograr una confesión o declaración del sujeto pasivo; realizado en éste caso el personal policial que había procedido a su aprehensión, y lo tanto se encentraba bajo su guardia.

                                    En este orden de ideas, Edgardo Alberto Donna, en su Tratado de Derecho Penal Parte Especial Tomo IIA, en hojas 208/209 ha definido los apremios ilegales como “Por apremios ilegales hay que entender los rigores que son usados para forzar a una persona a confesar, a declarar algo o a influir en sus determinaciones. Apremiar significa tanto como apretar u obligar a otro a que haga alguna cosa. El apremio ilegal va más allá que el vejamen, toda vez que lo que se intenta es obtener una confesión o declaración, violando de este modo a todas luces el artículo 18 de la Constitución Nacional. Aclara Solsona que: “En la vejación se busca humillar, en el apremio ilegal se buscará, ilegalmente, una declaración o confesión, etcétera”.

                                    Analizado en el presente caso, las acciones consistentes de apremios, pueden vislumbrarse en forma de amenazas, incluso con arma blanca, insultos, incomodidades, lesiones corporales leves como la sujeción con presión excesiva de las esposas, entre otras. Asimismo, la finalidad de dichas acciones es clara y declarada repetidas veces los sujetos activos, su intención era la de hacerme confesar o declarar sobre hechos que, en la realidad de los hechos, no conozco y posibles delitos que no he cometido. Del comportar de los sujetos activos se desprende una clara malicia , conocimiento e intención de realizar los apremios descriptos con la finalidad referida, quedando en claro el dolo directo de los autores, satisfaciendo así la tipicidad subjetiva del tipo penal.

                                    V.- SOLICITA SE VALGA DE OTRA FUERZA AUXIULIAR DE LA JUSTICIA A LOS FINES DE LLEVAR A CABO LOS ACTOS INVESTIGATIVOS.-

                                    En razón a lo expresado en el acápite “II” de la presente, al poder haberse dado el acto delictivo en ocasión y/o como consecuencia de un acto de allanamiento efectuado el personal de la Delegación Departamental de Investigación en Función Judicial Quilmes, ubicada en la Calle Corrientes 1532; no pudiendo determinar aún el rol que los miembros de la fuerza de seguridad han ocupado en el delito denunciado, es que le solicito que procure valerse de otra fuerza auxiliar de la justicia a los fines de llevar los actos investigativos.