INQUILINOS Y PROPIETARIOS

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Una vieja historia en la cual siempre alguno siente que lo caminaron. Dos
realidades en puja, y la política que mete la cola, disfrazada de mediador,
buscando la aprobación de la mayor cantidad de personas. No tengan duda que
si fuera conveniente estaría del lado del propietario. Es más fácil mirarlo como “el
capitalista sanguinario”.
El propietario es rico y el inquilino pobre y otra vez la grieta. Vamos de siglo en
siglo sin evolucionar, repitiendo estrategias fracasadas.
Muchos son los casos de las personas que ponen en alquiler una propiedad, la
mayoría no es rica, son bienes producidos después de muchos años de trabajo,
resguardo para una vejez tranquila, creo que hoy nadie vive de su jubilación.
Algunos se achican, venden uno grande y hacen dos, uno es vivienda permanente
y otro es renta.
Recordaba la historia de mis abuelos, nacieron finalizando el siglo XIX, de
profesión maestros, ambos correntinos, ella de clase media y el de familia
acomodada, era el rebelde como en las historias de amor de esas épocas, y eso
que Etelvina era guapa y educada, así que el pretendiente decidió irse 5 años a la
Patagonia a juntar dinero, con la promesa de que volvería a buscarla y cartas de
medio la relación se mantuvo, al regreso se casaron allá los años 20 y
decidieron que el futuro estaba lejos de la familia, en Formosa, tierra hostil
todavía para los colonos, la pacificación definitiva llegaría después de 1935. No
tenían miedo a los desafíos, el de ellos fue educar a todo aquel que estuviera
dispuesto indio o colono. Pasaron los años y los hijos crecieron, no era lugar para
las niñas, debían ser educadas en la ciudad y como señoritas.
Así que Don Gaspar Ruiz, vendió las hectáreas que le había dado el gobierno de
Formosa, como colono. A la par de los albañiles construyó una hermosa casa en
la Av. González Lelong, con una estatua y una fuente en el jardín como se estilaba
en aquellos tiempos, todavía en pie casi un siglo después. El se retiró primero,
como Director de Escuela, la Nro 82, hoy lleva su nombre, mientras Etelvina seguía
ejerciendo como directora, construyó una segunda casa, más pequeña y céntrica.
Era su seguro para la vejez, el ingreso de ese alquiler reemplazaría la baja en los
salarios la jubilación.

Se preguntarán que tiene que ver con los alquileres, ya entonces el tema de tener
una renta más allá de las jubilaciones era necesario. Pero también el estado creía
que podía legislar sobre la propiedad privada, así es que la primera ley que
introdujo los conceptos de derecho a la vivienda, emergencia locativa y la
facultad del Estado de intervenir en los contratos privados
fue en 1921,
sancionada el presidente Yrigoyen.
La ley en cuestión retrotraía los alquileres a 1920, prohibía aumentarlos 2 años
y limitó los desalojos. La decisión de Yrigoyen fue como consecuencia de una gran
ola de inmigración europea entre 1855 y 1914, se duplicó la población, a la cual
se sumó la peor caída de la importación de insumos para la construcción la
Primera Guerra Mundial. Pero soluciones parciales no solucionan los problemas
los agudizan, lo único que consiguió fue que el mercado redujera la oferta y se
encarecieran los alquileres
Esta ley fue el comienzo, todos creyeron que era una medida de emergencia, pero
a partir de allí hubo más de 100 intervenciones del estado relacionada con los
arrendamientos.
La de 1943 impuso un plazo de 3 años, dispuso una rebaja de los alquileres con
una tabla que iba del 5% al 20% y congeló las demandas de desalojo falta de
pago. Un acto de estricta justicia social, para los peronistas, la realidad es que los
alquileres quedaron congelados hasta 1950, 7 años, con una inflación en el costo
de vida del 100%. Los dueños entendieron que ya no era rentables, y nunca falta
alguien al que se le prende la lamparita y llegó la nueva Ley de propiedad
horizontal, en la mayoría de los casos los inquilinos las compraron precios
irrisorios a través de préstamos blandos del Banco Hipotecario.
Las razones excepcionales en ese caso fueron las migraciones internas, que
produjeron el crecimiento de los barrios emergencia. Como todo en la Argentina,
no hay nada más permanente que lo temporal así que se mantuvo durante 33
años ininterrumpidos (1943-1976). Esta ley tuvo distintas modificaciones hasta
que en 1976 se promulgó una ley de normalización de locaciones
Llegamos a 1984 y otra vez el estado sacó una ley congelando los alquileres,
recordemos que durante el gobierno de Alfonsín la inflación galopaba, en 5 años
acumulamos una inflación del 400 %, hasta el 1 a 1 de la convertibilidad, donde
quedó prohibida cualquier indexación.

A partir del 2002, si bien se mantuvo la prohibición de indexar, se resolvió con un
sistema de alquileres escalonados.
Llegamos al 2020, y otra emergencia azota al país el Covid-19 y vuelve a poner
sobre el tapete una nueva ley de alquileres.
Las razones la cual el estado toma estas decisiones siempre son atendibles, lo
que no es atendible es que nunca estamos preparados para las tormentas propias
y externas; como consecuencia de esto le metemos la mano en el bolsillo a los
que se prepararon para sobrevivir a las crisis económicas.
Todas estas intervenciones fueron soluciones temporales, en vez de solucionar el
problema habitacional de fondo, que empeoraron la realidad.
Como consecuencia los propietarios retiraron las viviendas para alquilar, no se
generaron incentivos para construir viviendas, crecieron las viviendas informales
o llamadas asentamientos de emergencia y el problema cada vez fue mayor.
Así que Gaspar y Etelvina chocaron con la siguiente realidad:
• Durante 33 años se instaló alguien en su propiedad casi en calidad de
okupa
• Don Gaspar murió en 1976, sin usufructuar los ahorros de una vida
• Doña Etelvina siguió trabajando como maestra particular hasta el día
anterior a fallecer, tenía 85 años.
• Los gobiernos de turno les metieron la mano en el bolsillo
• Apostaron a un país que nunca respetó las reglas de juego.
Este año se cumple el CENTENARIO de la primera ley de alquileres… un siglo
haciendo lo mismo…